Hacia Una

Presentación de la Invitación a Participar en

“Hacia una Experiencia Cartelizante”

“Hacia una Experiencia Cartelizante” es una invitación extensiva, que parte del Deseo de una psicoanalista,  a  todas aquellas personas que independiente de su profesión u oficio, estén interesadas en el Estudio del psicoanálisis y/o Formación Teórica como psicoanalistas  a partir de la Teoría de Sigmund Freud y Jacques Lacan. Es  Jacques Lacan quien hace la Propuesta Metodológica de Trabajo  llamada Cartel, Formalizándola  a partir de Cinco Puntos (Haz clic en Formalización del Cartel). El trabajo al interior del Cartel posibilita que se dé la Transferencia de Trabajo, produciéndose el  Funcionamiento del Cartel. La Metodología de Trabajo Cartel hace que prime el Trabajo de cada uno antes de que primen las personas y es justo ahí, como él lo nombra, que él nos inspira a otra manera de ex-sistir, de subsistir, mostrándonos a los psicoanalistas o futuros psicoanalistas una nueva manera de relacionarnos, un Nuevo Lazo Social que previene del Efecto de Grupo. Y es el Funcionamiento al interior del Cartel, el que le posibilita al sujeto nombrarse Cartelizante.

Jacques Lacan, psicoanalista francés, en 1964 funda  la Escuela Freudiana de París (EFP)  y es en el Acta de la Fundación de ésta que crea y propone la  Metodológica Cartel para el estudio del psicoanálisis y para la formación teórica de los psicoanalistas. Dieciséis años después, en 1980, Jacques Lacan  Disuelve la Escuela Freudiana de París (EFP) y en la Carta de Disolución de su Escuela , retoma nuevamente la propuesta para proseguir con el trabajo en Cartel, nombrandolo como el Nuevo Lazo Social para los psicoanalistas y trabajo que cada uno cumplirá en él, Órgano de Base para el estudio del psicoanálisis y formación teórica de los psicoanalistas, manera de innovar donde  prima el Funcionamiento más allá de las personas. Lo anterior le permite Formalizar el Cartel a partir de cinco puntos que posibilitan su Funcionamiento

Con respecto a lo que produce el Efecto de Grupo a diferencia de la propuesta Metodológica Cartel, trae a colación una anécdota en la Proposición del 9 de octubre de 1967 Sobre el Psicoanalista de la Escuela,  donde nos dice:La Escuela freudiana no podría caer en el tough sin humor de un psicoanalista que encontré en mi último viaje a los U.S.A. “Por eso nunca atacaré las formas instituidas, me dice, ellas me aseguran sin problemas una rutina que es mi confort”.

La Metodología Cartel  es el Producto de una Experiencia, antecedida por una historia de lo vivido en las Instituciones psicoanalíticas y en su propia Escuela.

Esta historia podrá leerse en los siguientes anexos a los que podrá acceder a continuación dando un clic en el link correspondiente en la parte posterior (Función y Campo de la Palabra y del Lenguaje, 1952-53; Situación del Psicoanálisis en 1956; Acta de Fundación de la EFP del 21 de junio de 1964; Proposición del 9 de Octubre de 1967; Disolución de la Escuela 1980, Seminario 27). 

Haga clic aquí  función-y-campo-de-la-palabra-y-del-lenguaje 1952-3

Haga clic aquí  situación-del-psicoanálisis-en-1956

Haga clic aquí  acta-de-fundación-de-la-efp 1964

Haga clic aquí  proposición del 9 de octubre 1967

Haga clic aquí  disolución de la escuela  1980 seminario-27

A continuación encontrará algunos apartados de lo dicho por él, sobre la Propuesta Metodológica de Trabajo en Cartel, propuesta que está en íntima relación a su invención y teorización Topológica del Nudo Borromeo  compuesto por tres registros: Real, Simbólico e Imaginario, el cual, dirá Lacan “pone en evidencia la función de al-menos-tres. El tercero anuda a los otros dos desanudados”

Jacques Lacan en el Acta de Fundación de la Escuela Freudiana de París, (EFP) el 21 de junio de 1964,  hará la primera mención sobre el trabajo en  Cartel:  

“Para la ejecución del trabajo, adoptaremos la norma de una elaboración constante en un pequeño grupo. Cada uno de éstos (tenemos un nombre para designar a estos grupos) se compondrá de tres personas al menos, y como máximo de cinco; cuatro es la dimensión justa. Más una encargada de la selección, de la discusión y de dar el curso merecido al trabajo de cada uno. Tras un cierto tiempo de funcionamiento, a los integrantes de un grupo se les propondrá intercambiarse con los de otro. El cargo de dirección no constituirá una capitanía cuyo desempeño se capitalizaría por el acceso a un grado superior, y nadie tendrá que considerarse retrogradado por volver al rango de un trabajo de base. Por la razón de que cualquier empresa personal pondrá a su autor en las condiciones de crítica y de control a las que todo trabajo a desarrollar será sometido en la Escuela…El grupo formado por elección mutua según el acta de fundación y que se llamará Cartel, se presenta para mi aceptación con el título del trabajo que cada uno espera cumplir en él”.

Y para la Disolución de la Escuela Freudiana de París (EFP) en 1980, aparecen durante 6 meses varias cartas donde deja por escrito su deseo de continuar con el trabajo propuesto en 1964  y así es como en su  carta de Disolución del 5 de enero de 1980 en Guitrancourt, dirá: 

“Este problema demuestra serlo por tener una solución [solution]: es la dis [digo] -la digo solución, la disolución [dissolution]… Que baste con que se marche uno para que todos queden libres, esto es, en mi nudo borromeo, verdadero para cada uno, es preciso que en mi Escuela lo haga yo… Por eso disuelvo. Y no me quejo de los susodichos “miembros de la Escuela freudiana” -antes bien les estoy agradecido, por haber sido por ellos enseñado, donde yo, por mi parte, fracasé- es decir, me embrollé. Esta enseñanza es preciosa para mí. La aprovecho… Y llamo a asociarse de nuevo a quienes, en este enero de 1980, quieran proseguir con Lacan”.

Para el 15 de Enero de 1980 continúa diciendo: “No espero nada de las personas, y algo del funcionamiento. Por lo tanto tengo que innovar, puesto que esta escuela, la perdí por haber fracasado en producir Analistas a aquella (AE) que estén a la altura… Uno puede contentarse de ser Otro como todo el mundo, luego de una vida pasada al querer serlo a pesar de la Ley”.

Y para el 11 de Marzo de 1980, dirá: “Hay personas que se quejan que me olvidé de ellas…Puesto que algunos tienen que hacer el duelo por una Escuela de la que otros, simplemente, tienen que hacer. El duelo es un trabajo, es lo que se lee en Freud. Es el que yo pido a los de la Escuela, que quieran quedarse conmigo para la Causa Freudiana. Porque es la culpa de Freud el haber dejado a los analistas sin recursos, (unión de escuela y collage: da idea de aglutinamiento, adhesión), y por otra parte sin otra necesidad que la de sindicarse. Yo mismo, intenté inspirarles otro deseo de ex-sistir. En eso tuve éxito. Eso se marca en las precauciones en que se debate el regreso a la buena senda. Lo que no es verdad de todos, puesto que lo hay suficientes para seguir mi surco, de subsistir de un Lazo Social no aparecido hasta el presente. Me dirijo a los otros, aquellos que no deben hacer este trabajo, por no haber pertenecido a mi Escuela sin – sin que queda decirse que no haya estado intoxicados—. Con ellos –sin dilatación— arranco la Causa freudiana- y restauró en su favor el Órgano de Base retomado de la fundación de la Escuela, es decir el Cartel, del cual, experiencia hecha, afino la formalización.

 Primero: Cuatro se eligen, para proseguir un trabajo que debe tener su producto.

 Segundo: La conjunción de los cuatro se hace alrededor de un Más-uno, quien, si bien es cualquiera, debe ser alguien. A su cargo el velar por los internos de la empresa y provocar su elaboración.

 Tercero: Para prevenir el efecto de encolado, debe hacerse la permutación en término fijo de un año, dos como máximo.

 Cuarto: Ningún progreso es esperable, sino una exposición a cielo abierto periódica de los resultados y de las crisis del trabajo.

 Quinto: El sorteo asegurará la renovación regular de los hitos creados a fin de vectorializar el conjunto”.

Comienza a nombrar ya no Institución, Escuela o Asociación el espacio donde los interesados por el psicoanálisis estudiaran y se formaran, ya la nombrara Campo.

Así crea La Causa Freudiana e invita a participar en ella y dirá: “La Causa Freudiana no es Escuela, sino Campo —donde cada uno tendrá carrera demostrando lo que hace del saber que la experiencia deposita. Campo al que los de la EFP se reunirá cuando se hayan despojado lo que ahora los obstaculiza más a mí”.

 Y para el 18 de marzo de 1980 dirá: “La Causa freudiana, ella, no tiene más mueble que mi caja de cartas. Miseria que tiene muchas ventajas: Nadie pide hacer seminario en mi caja de cartas. Debo innovar, dije —y agrego: no solo. Lo veo así: que cada uno ponga lo suyo. Vamos. Reúnanse, quédense pegados el tiempo que haga falta para hacer algo, y luego disuélvanse para hacer otra cosa. Se trata de que la Causa freudiana escape al efecto de grupo que les denunció. De donde se deduce que ella no durará lo temporario, quiero decir —si se desligan antes de quedar pegados para no poder volverse atrás.

No hace falta gran cosa: una caja de cartas, ver más arriba. Un correo, que haga saber lo que, en esta caja, se propone como trabajo. Un congreso, o mejor un foro, donde se intercambia. En fin, la publicación inevitable, al archivo. También hace falta que con eso, yo instaure un torbellino que les sea propicio. Es eso, o quedar pegados asegurada.

Miren como lo doy por toquecitos. Les dejo vuestro tiempo para comprender. Comprender qué? No me vanaglorio de dar sentido. Tampoco de lo contrario. Puesto que lo real es lo que se opone a eso”.

Para el 10 de junio de 1980 continuarÁ diciendo: “Hay además otra razón para la despedida: y es que me les voy, así no más, a Venezuela. Esos latinoamericanos, como dicen, que nunca me han visto, a diferencia de los que están aquí, ni escuchado de viva voz, pues bien, eso no les impide ser lacanos. Parece que más bien ayuda. Me transmití allá por lo escrito, y dicen que eché raíces. En todo caso, eso creen. De seguro, es el porvenir. Y por eso, ir a ver, me interesa. Me interesa ver qué pasa cuando mi persona no hace de pantalla a lo que enseño. Es muy posible que le sea de provecho mi matema. Quién dice que si me gusta me quedo allá, en Venezuela? Ven por qué quería despedirme… La Causa Freudiana está empezando a existir por sí sola, por el hecho que la invocan, lo cual dice que ya se hacen propaganda con ella. Ahora basta con qué—con un correo, un pequeño boletín que haga enlace. Eric Laurent tendrá a bien dedicarse a que eso exista, y a que los nuevos Carteles, abundan, se den a conocer”.

Y para el 12 de julio de 1980 termina esta serie de cartas diciendo: “No soy muy inquieto. La prueba es que esperé llegar a los ochenta años para venir a Venezuela. Vine porque me dijeron que era el lugar propicio para convocar a mis alumnos de América Latina…. Se habrán enterado del problema que tuve con mi escuela de París. Lo resolví como se debe: empezando por la raíz. Quiero decir: arrancando de raíz a mi seudoescuela. Todo lo obtenido desde entonces me confirma que hice bien. Pero esa ya es historia antigua. En París acostumbro hablar ante un auditorio donde muchas caras me son conocidas por haber venido a verme en mi casa, 5 Rue de Lille, donde está mi práctica.

Ustedes, al parecer, son lectores míos. Sobre todo que nunca los he visto escucharme. Entonces, desde luego, tengo curiosidad por lo que puede llegarme de ustedes. Por eso les digo: gracias, gracias por haber respondido a mi invitación… Vengo aquí antes de lanzar mi Causa Freudiana. Como ven no me desprendo de este adjetivo. Sean ustedes Lacanianos, si quieren. Yo soy freudiano.

Por eso creo adecuado decirles algunas palabras del debate que mantengo con Freud, y que no es de ayer. Aquí está: mis tres no son los suyos. Mis tres son lo simbólico, lo real y lo imaginario. Me vi llevado a situarlos con una topología, la del nudo, llamado borromeo. El nudo borromeo pone en evidencia la función de al-menos-tres. Anuda a los otros dos desanudados…Desde luego, mi nudo no lo dice todo. Si no, ni siquiera tendría la oportunidad de orientarme en lo que hay: puesto que no hay, digo: no-todo. No todo, con seguridad, en lo real que abordo en mi práctica. Observen que en mi nudo lo real queda constantemente figurado con la recta infinita, o sea, con el círculo no cerrado que supone. Con ello se sostiene que sólo pueda ser admitido como no-todo. La paz sexual quiere decir que se sabe qué hacer con el cuerpo del Otro. Pero, ¿quién sabe qué hacer con un cuerpo de hablaser? Salvo apretarlo más o menos. Al Otro, qué se le ocurre decir, y siempre que tengas ganas? Dice: “Apriétame duro”. Bien zoquete para la copulación. Cualquiera sabe hacerlo mejor. Digo cualquiera: una rana, por ejemplo. Porque el goce del cuerpo hace punto contra el inconsciente. De allí mis matemas que proceden de que lo simbólico sea el lugar del Otro, pero que no haya Otro del Otro. Se sigue de ello que lo mejor que puede hacer lalengua es demostrarse al servicio del instinto de muerte. Es una idea de Freud. Es una idea genial. Quiero decir, también, que es una idea grotesca. Lo mejor es que es una idea que se confirma porque lalengua sólo es eficaz al pasar a lo escrito”.

 

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